¡Es el amor de mi vida! YO

En completa oscuridad y con las manos atadas, sentí que él abría mis piernas y ya gemía de antemano, mientras la piel se estremecía al contacto de los dedos que pasaban ligeramente por la parte interna del muslo.

—Relájate, Bárbara... Y disfruta el momento. Voy a comerte toda... Luego follarte hast...

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