Las bragas blancas II

—Barbara... Me hiciste quedar como un tonto. Y... no sabía que habías llamado. Pensé que...

—Y pronto encontraste una manera de sanar las penas con la rubia de medio pelo. —Me reí, con burla. —“Probaré que cambiaré, Barbara, y lo verás en mis acciones”. Pensé que esas palabras eran sinceras y confia...

Inicia sesión y continúa leyendo