Tengo este derecho II

—Conseguí un trabajo en Perrone —dije emocionada—. En un puesto alto. Estoy casi en la oficina del CEO —bromeé.

Ella no sonrió. No dijo una palabra. Y su rostro se cerró.

—Abuela... ¿Estás bien? ¿Te sientes algo? —me preocupé.

—¿Quién es el CEO?

Arqueé una ceja, confundida.

—Sebastián Perrone.

...

Inicia sesión y continúa leyendo