¿Qué diablos hiciste, Babi? YO

Mi pecho se contrajo aún más en un dolor que jodía tanto mi mente como mi cuerpo. Volví a la ventana de maternidad, mirando esos dos kilos de carne con una boca y un nombre, moviéndose, tan frágil, tan hermoso, tan dependiente de mí. La pediatra me observaba atentamente y me hizo una seña con el ded...

Inicia sesión y continúa leyendo