¿Por qué tienes que ser tan sensato? II

Había una solución: que yo dijera que era la madre de Maria Lua. Así podríamos estar juntas y cuidarla lado a lado.

Sebastián me apartó un poco, agarrándome por los hombros y haciéndome mirarlo.

—Una vez, mi padre dejó embarazada a tu madre. No quiso hacerse cargo del niño. Le dio un anillo, de b...

Inicia sesión y continúa leyendo