No quiero nada más de ti, Bárbara II

—Sí. —Se rió.

—¿Puedes tirar este tubo de pole dance? —preguntó.

—Puedo —confirmó—, aunque eso no significa que tenga un lugar para ti aquí.

Fue como una puñalada en el pecho:

—¿Qué más quieres de mí?

—Aquí está la cosa: no quiero nada más de ti, Bárbara —habló seriamente.

—¿Estás borracho? —p...

Inicia sesión y continúa leyendo