No dejaré que toquen a mi hija

—Como ya sabes lo que realmente pasó... —miré el reloj— Puedes salir de mi casa, por favor.

Ambos me miraron sorprendidos mientras me dirigía hacia la puerta.

—Pero... Hemos venido desde muy lejos. ¿Dónde nos quedamos? No podemos regresar a esta hora —se quejó Breno.

—Eso no es asunto mío. La cas...

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