Lo siento II

—No... Obtuve tus datos del formulario que llenaste en la empresa, Bárbara. —dijo Heitor, empujándome hacia el coche.

—¿Y así es como enviaste a un delincuente a escribir en mi edificio?

—Nada que declarar, señorita Bongiove. —se burló.

—Anon 1, detén el coche. —dije.

—No puedo, señora. Solo obe...

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