Capítulo 121 Cruza los dedos por mi I

- ¿Y el otro no? preguntó irónicamente. - Siéntate. – habló serio.

De acuerdo, no era un caso de vida o muerte en el que necesitaba renunciar y huir, aunque sí, tenía un poco de prisa. Necesitaba volver ese día a la ciudad donde viví la mayor parte de mi vida.

Miré a Sebastián. Nos conocíamos...

Inicia sesión y continúa leyendo