Capítulo 213 Hay una cuenta I

Apenas llegamos frente al departamento, me dijo mirándome, con los ojos ardiendo como fuego:

- ¿Puedo bajar? – Tocó mi pierna, deslizando su mano dentro, debajo de la gruesa tela del pantalón que era completamente extraña y no se adaptaba a mi cuerpo.

- Me encantaría. Pero no ahora... No hoy. -...

Inicia sesión y continúa leyendo