Capítulo 28 Salma II

Ben la abrazó.

- Estamos contigo, amigo. Y... Si no soy el padrino, me voy a enfadar mucho.

Empezamos a reír:

- Por supuesto que serán padrinos... Y un poco de madres también. - Ella sonrió. – Sé que puedo contar contigo para que me ayudes con la educación de esta criaturita que se está formand...

Inicia sesión y continúa leyendo