Capítulo 295 EPÍLOGO III

La puerta del dormitorio se abrió y entró corriendo una Maria Lua, vestida con un colorido pijama de unicornio y sin calcetines. Tomé su mano mientras la pequeña se subía al colchón, acurrucándose a mí, acostada con la cabeza sobre la misma almohada.

- Estos pijamas que te regaló la Gran Mandy...

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