Capítulo 32 24 horas II

- ¡Dios mio! - el se escapo.

- Hola, Maserati. Ahora somos tú y yo. Y sé que a su dueño no le importa nada... excepto tú. Debe ser su pequeño bebé... Tal como lo sería el mío, si fuera su dueño. Así que perdóname por lo que estoy a punto de hacer. No es nada personal, lo prometo.

Tomé la llave d...

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