Capítulo 106

Agarré la bolsa sin siquiera mirarla, sosteniéndola flojamente con una mano. Mis ojos seguían fijos en Paula; tenía miedo de que, si parpadeaba, pudiera perder su sonrisa para siempre.

—Abuela, solo estabas jugando conmigo, ¿verdad? —susurré—. Estabas enojada porque no vine a verte, así que me hici...

Inicia sesión y continúa leyendo