Capítulo 127

Era la voz de una mujer.

Esa mujer era… ¡Kaia!

—Adelante, tómate un descanso, de verdad no tienes que preocuparte por mí. Hay bastante trabajo por hacer, y sinceramente me siento mal por haberte arrastrado a todo esto conmigo.

Dulce, atenta y de infinita paciencia… era exactamente la misma actitu...

Inicia sesión y continúa leyendo