Capítulo 14 14

—No vuelvas a decir que soy de alguien.

Mi voz atravesó la puerta.

Afuera se hizo silencio.

Balam mantenía la mano sobre mi cintura, pero la presión había desaparecido. Solo quedaba el calor de sus dedos y mi propia estupidez por haberlos colocado allí.

Ah Kin respondió desde el corredor.

—Las palab...

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