Capítulo 23 23

—Dime que es mentira.

Balam no apartó los ojos de mí.

Eryn sí había dejado de respirar.

—Es mentira.

—No te pregunté si crees que lo es. Te pregunté si sabías que Eryn tenía que morir.

—No.

—¿Nunca?

—Nunca.

Ahí estaba la respuesta que necesitaba.

No bastó.

—¿Entonces por qué palideciste?

Balam apret...

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