Capítulo 36 36

—Si vuelves a hablar de cómo gritaba tu nombre, dormirás con los caballos.

Eryn sonrió desde el suelo.

—Entonces sí lo recuerdas.

Le lancé la segunda manta.

Le dio en la cara.

Balam, recostado junto al fuego, soltó una carcajada.

—Empiezo a disfrutar esta nueva versión de su romance.

—No te emocione...

Inicia sesión y continúa leyendo