Capítulo 44 44

—Eso ha sido una idea terrible.

Eryn no sonrió.

—Probablemente.

—Entonces retírala.

—No.

Balam permanecía junto a la puerta, demasiado callado para alguien que acababa de recibir permiso del hombre que más lo detestaba para pasar un día entero conmigo.

—Tú tampoco digas nada —le advertí.

—No pensaba...

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