Capítulo 56 56

–Sí.

La palabra salió antes de que pudiera suavizarla.

Eryn no se movió.

Balam tampoco.

El patio seguía lleno de gente, pero yo solo veía la sangre seca en el labio de Eryn y la manera en que sus ojos dejaron de buscar una salida fácil.

–Sí, ¿qué? –preguntó.

Tragué saliva.

–Si Ixchel no hubiera golp...

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