Capítulo 76 76

–No me gusta que ya lo supieras.

Balam no se movió.

Yo seguía sujetando el vestido contra mi pecho, de pie en mitad de aquella habitación que, cinco minutos antes, había conseguido parecer demasiado fácil de imaginar como mía.

–Lo sé.

–Y aun así dejaste que comprara esas figuras.

Señalé el águila y ...

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