Capítulo 89 89

–No voy a abrirte la puerta.

El silencio del otro lado duró demasiado.

Balam seguía sentado en mi cama, sin camisa, con la mandíbula tan tensa que parecía capaz de romperse un diente.

Eryn finalmente respondió:

–No vine a intentar besarte.

–Eso espero.

–Necesito hablar.

–Mañana.

–Aurelia...

–Estoy e...

Inicia sesión y continúa leyendo