Capítulo 4 EL PEAJE DE LA SUPERVIVENCIA.

—¡Oye! ¡Oye, levántate! ¡No te atrevas a morirte en mi sala, no tengo seguro para encubrir cadáveres místicos!

Me arrastré por el suelo, ignorando el dolor en mi espalda por la descarga eléctrica, y me acerqué a Elian. El príncipe demonio yacía de costado. Su piel, que ya era pálida de por sí, ahor...

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