Capítulo 44 VERDADES VENENOSAS.

Asmodeus y yo giramos la cabeza simultáneamente hacia el umbral del pasillo.

Elian estaba allí.

Se había cambiado la camisa húmeda por un suéter de lana negra que le quedaba inmenso, las mangas cubriendo la mitad de sus manos. Su cabello platinado seguía despeinado, cayendo sobre sus ojos violetas...

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