Capítulo 48 SANGRE HUMANA CONTRA EL MÁRMOL INFERNAL.

—No.

La palabra fue apenas un susurro, pero resonó con una claridad que cortó la niebla de la proyección demoníaca.

Me detuve con el mazo suspendido en el aire, los músculos ardiendo por la tensión.

—¿Qué has dicho? —La voz de Asmodeus perdió su tono seductor, reemplazado por un siseo de adverten...

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