Capítulo 8 LA CONTABILIDAD DEL COQUETEO Y UN JEFE FURIOSO.

Si las miradas pudieran desintegrar materia, Marcos y su loción barata habrían sido reducidos a un montoncito de cenizas humeantes sobre la horrible alfombra de la oficina.

Elian giró la cabeza con una lentitud calculada para mirarlo. El íncubo estaba acostumbrado a la devoción y al deseo, se alime...

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