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El rastro de la destrucción de la aguja persistía en el aire inmóvil y sofocante. La cámara, que antes brillaba, se sumió en la oscuridad, iluminada solo por débiles grietas de luz fundida en el suelo fracturado. Polvo y escombros se asentaron como una fina niebla, adhiriéndose a la piel húmeda de L...

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