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El sol se estaba poniendo, proyectando largas sombras carmesíes a través del paisaje alienígena dentado mientras Ares tiraba de Lia detrás de él. Su mano, fría e inflexible, apretaba la de ella con fuerza, negándose a soltarla a pesar de sus pasos tambaleantes. Los gruñidos distantes de los depredad...

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