Capítulo 109 La cama que no elegimos

—A sacar mi ropa de esa cama antes de que alguien crea que puede acostarnos donde quiera.

Leonardo no apartó la mano de mi cintura.

Por un segundo, pensé que discutiría. Lo vi en su mandíbula, en esa parte suya que quería cerrar ventanas si una amenaza llevaba mi nombre.

Pero respiró.

—Vamos —dijo—....

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