Capítulo 119 La cama sin testigos

—Entonces entra, Camila. Y no me salves de querer quedarme.

No crucé de inmediato.

La habitación de Leonardo no era como imaginé. No tenía sedas absurdas, ni cama de revista, ni ese aire de soltero millonario que compra muebles para no tocar nada. Había libros en la mesa de noche, una camisa tirada ...

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