Capítulo 120 Mi maleta, mi puerta

—Sí. Y esta vez, Leonardo, nos llevamos mi maleta preparada por mí.

Leonardo se quedó frente a la cama, despeinado, con la camiseta arrugada y la cara de un hombre que acababa de pasar de deseo contenido a pánico familiar en menos de treinta segundos.

—Camila, Arturo se fugó del hospital.

—Lo sé.

—E...

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