Capítulo 122 La culpa no duerme aquí

—Quiero que vengas conmigo a ver a Inés. Y quiero decirle, delante de ti, que esta casa ya no le pertenece ni siquiera como culpa.

No respondí enseguida.

Leonardo estaba detrás de mí, su brazo alrededor de mi cintura, su respiración todavía tibia contra mi nuca. La habitación seguía oscura, la puert...

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