Capítulo 123 La voz que esperaba sola

—A escuchar al niño que mi madre dejó cantando solo.

La frase de Leonardo no pidió permiso.

Lo arrancó.

Inés se quedó en la terraza, con la taza entre las manos y la cara de una mujer que acababa de aceptar que el pasado no era una habitación cerrada, sino una puerta mal puesta.

Yo miré a Leonardo.

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