Capítulo 46 La voz que no se toca

—Entonces no entendió nada de mí.

Inés me miró como si acabara de escuchar una grosería en misa.

Mi madre, en cambio, sonrió con una satisfacción diminuta.

—¿Eso es un no? —preguntó Inés.

—Es un no con buena dicción —respondió mi madre.

—Mamá.

—¿Qué? Estoy ayudando a la claridad.

Inés no apartó la v...

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