Capítulo 8 La prometida perfecta

—No.

Leonardo cerró los ojos como si esa palabra le hubiera salido sola, sin permiso. No era una respuesta firme, era más bien una forma de rendirse antes de empezar.

—Camila…

—No —repetí, retrocediendo un paso—. No puedes decirme que tu familia ya eligió a la mujer con la que deberías casarte y esp...

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