Capítulo 84 La carta que no era mía

—La que escondí después del funeral.

Nadie respiró.

Ni Leonardo al teléfono.

Ni mi madre en la cocina.

Ni Inés al otro lado de la puerta.

Yo tenía la mano apoyada contra la madera y, por un segundo horrible, sentí que esa puerta no dividía mi casa del pasillo, sino tres tiempos distintos: Natalia mu...

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