Capítulo 91 La cocina también era una puerta

—No, Camila… mi madre no fue la única.

Me aparté de Leonardo tan rápido que su mano quedó suspendida junto a mi cara.

No intentó retenerme.

Eso me dolió de una forma ridícula. Una parte de mí quería que respetara mi espacio. Otra, más bruta, más hambrienta, quería que olvidara todas las reglas duran...

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