Capítulo 96 La mesa del cheque roto

—Y tú no vas a decidir eso por mí.

Leonardo no respondió de inmediato.

Tenía la mano todavía apoyada en la pared, junto a mi hombro, sin tocarme. Demasiado cerca para que mi cuerpo se hiciera el digno. Demasiado lejos para que mi rabia pudiera acusarlo de invadir.

—Tienes razón —dijo al fin.

—No lo ...

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