Capítulo 120

Kayla

Dudé, sin saber qué decir, qué pensar, o incluso qué sentir.

El bebé—el hijo de Nicholas, o al menos el niño que todos creían que era suyo—yacía acurrucado en los brazos de Anna, su pequeña carita arrugada en un sueño plácido. Era tan pequeño, tan frágil, su pequeño pecho subiendo y bajando ...

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