Capítulo 128

Kayla

Nicholas y yo no nos atrevimos a movernos, apenas nos atrevimos a respirar, mientras el lobo gris salía de las sombras. Sus ojos, de un color plateado brillante como un lago iluminado por la luna, recorrían el bosque como si buscaran algo.

Entonces, olfateó una vez. Profundamente. Y luego se...

Inicia sesión y continúa leyendo