Capítulo 130

Kayla

Gray y sus dos compinches yacían uno al lado del otro en el hoyo que habíamos cavado. Estaban envueltos en sábanas y colocados a seis pies bajo tierra, a una buena media milla de la cabaña.

Si no fuera por las desafortunadas circunstancias, hoy podría haber sido un día hermoso. El sol brilla...

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