Capítulo 34 De manos atadas

Al mismo tiempo...

Claudia estaba en unos de los balcones del hospital y dejaba que la suave brisa del atardecer le

rozara la piel. llevaba allí casi una hora mirando directamente al

espacio.

Alguna vez alguien a quien aprecias

tanto se ha ido alejando de ti despacio e impotente ante tus propios

oj...

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