Capítulo 26 Capítulo sin título

El café se había enfriado hacía horas. Alma lo miraba sin verlo, los dedos tamborileando sobre la mesa de la cocina del penthouse mientras la ciudad despertaba allá abajo, indiferente a su tormenta interna.

—Llevas así desde las seis —dijo Inés, entrando con una taza humeante—. Son casi las nueve. ...

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