Capítulo 43 Capítulo sin título

El sonido del ascensor perforó el silencio como un cuchillo oxidado. Alma se quedó paralizada, los nudillos ensangrentados aún presionando contra las puertas metálicas, mientras el eco de la voz de Monserrat se desvanecía en el hueco del ascensor.

—Subió —dijo Inés, y su voz era un hilo de nada—. S...

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