Capítulo 52 Capítulo sin título

El coche atravesó la carretera durante horas sin que nadie hablara. El silencio era denso, incómodo, como una manta húmeda que los cubría a todos. Mateo conducía con la vista fija en el asfalto, las manos rígidas sobre el volante. Helena miraba por la ventanilla, mordiéndose las uñas. Inés tenía ...

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