Capítulo 55 Capítulo sin título

Isabel la miró a los ojos. Sus ojos eran los mismos que Alma veía en el espejo cada mañana. Los mismos que le habían enseñado a desconfiar del cristal.

—Puede crear otra tú —dijo Isabel—. Una copia. Un clon. Una versión de ti que no tenga memoria, que no tenga voluntad, que no tenga alma. Una versi...

Inicia sesión y continúa leyendo