Capítulo 116 La Casa del Lago

No le digo a nadie que me voy.

Lo decido a las cuatro de la madrugada, sentada en el suelo de la habitación de huéspedes con el retrato a carboncillo de Elena sobre las rodillas y los dedos manchados de gris por haberlo sostenido demasiado tiempo. Durante horas he repasado cada posibilidad, cada...

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