El sabor del olvido

Judith se sentó sola en el reservado de la esquina, su vestido de lentejuelas brillando tenuemente bajo las cálidas luces doradas de Craves. El bullicio del restaurante se desdibujaba en un ruido de fondo: el tintineo de los cubiertos, estallidos de risas, el leve zumbido de la música por encima. Na...

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