La mañana siguiente

Judith se despertó con una sonrisa todavía asomando en las comisuras de su boca. Era una sonrisa tenue, perezosa, del tipo que perdura después de un sueño demasiado dulce como para soltarlo. Sus labios estaban adoloridos, su cuerpo dolía en lugares que no había sentido en años, pero no era el tipo d...

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