El nombre que quedó

Mask dejó las puertas del orfanato con ese nombre resonando en su mente como un reloj roto.

Lydia.

Una palabra, frágil pero afilada, esculpida de años de silencio. Los nombres eran anclas, y aunque todo lo demás fuera borrado, un nombre aún podía dejar un rastro. Un nombre significaba que alguien ...

Inicia sesión y continúa leyendo